La economía circular en Europa es todavía muy incipiente y “está en pañales”. Existe un gran desconocimiento, incertidumbre e inseguridad en cómo abordar un proceso de cambio que supone dar un giro de timón en los modelos de negocio ya consolidados. Las pocas iniciativas empiezan a florecer en pequeñas y nuevas empresas más incluso que en las grandes en las que la inercia de las estructuras y modelos de dirección anclados en jerarquías del siglo pasado se resisten al cambio

“La economía circular europea todavía está en pañales”.  Así lo indicaba el informe AEMA (Agencia Europea del Medio Ambiente) Paving the way for a circular economy: insights on status and potentials” en el que se hace balance de situación y de las iniciativas para crear una economía circular en Europa en Octubre 2019.

Basta con echar un vistazo a nuestro entorno más inmediato para visualizar que, en el momento actual, la mayoría de los productos no están diseñados para ser reutilizados y existen instalaciones limitadas para reprocesar materiales al final de su vida útil. Las tasas globales de reciclaje están mejorando y entregando materiales de mayor calidad, pero estamos estancados en lo que a reutilización se refiere, desperdiciando el 90% de los materiales que se extraen.

A nivel gubernamental se utiliza principalmente la normativa y los instrumentos de mercado como medios para promover el reciclado, la recuperación energética y la gestión de los residuos, mientras que el eco-diseño, el impacto en la fase de consumo y la reutilización son normalmente gestionados a través de instrumentos normativos menos exigentes, limitándose en la mayor parte de los casos a las recomendaciones.

Este informe destaca también que el progreso de la vigilancia sistemática de la economía circular requerirá inversiones adicionales. Muchos datos relevantes, como por ejemplo los relativos a la producción y la fase de consumo en los ciclos de vida de los productos, no están disponibles ni normalizados en los sistemas de información existentes. El informe de la EEA también resalta que las políticas y las iniciativas sobre economía circular requerirán una mejor integración con la bio-economía y las políticas de cambio climático.

Existen numerosas bases de datos, metodologías y normativas (cada país suele contar con las suyas) para validar las características sostenibles de los procesos en el ACV (análisis del ciclo de vida) y el “ecoetiquetado” de los productos, lo que dificulta la armonización y homogeneización de prácticas entre los países e, incluso dentro de España, entre las CCAA.

En España “todavía no se cuenta con una metodología específica que esté suficientemente elaborada y consensuada para el seguimiento y evaluación de los procesos de economía circular”.

Un ejemplo de esta situación lo tenemos en un reciente estudio realizado por la Universidad de Alcalá de Henares y Valoriza (Grupo Acciona) (Julio 2021) “METODOLOGÍA PARA LA CREACIÓN DE UN SISTEMA DE INDICADORES QUE MIDAN LA ECONOMÍA CIRCULAR EN MADRID” . En el mismo se corroboró que las empresas tienen un interés creciente por implementar medidas encaminadas a la economía circular pero les falta incentivos, indicaciones de cómo medir, tomar y almacenar los datos, y coincidían en que verían como algo positivo que desde la administración se establecieran estas pautas

He aquí algunas de las conclusiones más relevantes de dicho estudio:

o El sector de la Economía Circular en Madrid está compuesto principalmente por pequeñas empresas de menos de 50 trabajadores.  Por CNAE,s relacionados con Economía Circular, se contabilizan 2.430 empresas que emplean a un total de 26.614 personas (el 1,09% del total de empresas y el 1,41% del total de trabajadores) y tan solo 11 grandes empresas.

o La Economía Circular proporciona en el momento actual tan sólo un 0,93% de valor añadido bruto de la economía madrileña

o Si nos fijamos en el indicador de patentes (como medidor del grado de innovación en EC), a lo largo del periodo 2012-2019 se han presentado 31 solicitudes de patentes relacionadas con la Economía Circular (Madrid representa el 76% del total de las patentes registradas en la Comunidad y el 25% del total de las registradas en España).

Aunque el informe se elabora en el ámbito de la Comunidad de Madrid refleja lo incipiente que es la interiorización de la economía circular en la estrategia de las empresas.

En general, no se presentan objetivos cuantificables más allá de la reducción de la generación de residuos y es realmente urgente el desarrollo de herramientas de conocimiento y capacidades técnicas y humanas para la gestión de la transición a la economía circular en los negocios.

Existe una barrera cultural de resistencia al cambio, desconocimiento de cómo abordar este proceso de transformación y gran incertidumbre sobre su efectividad y sostenibilidad en el tiempo.

La pequeña y mediana empresa además de facilidades de financiación va a requerir de apoyo en el diseño e implantación del cambio. Parte con una gran ventaja, el poder de decisión en la Pyme está cerca de sus principales grupos de interés: proveedores, clientes, agentes sociales. Esta cercanía favorece la innovación y colaboración para transformar y circularizar su cadena de valor con mayor agilidad y velocidad que en las grandes empresas y corporaciones donde las estructuras jerárquicas y “luchas de poder” actúan como inhibidores del cambio.

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