Abordar un cambio de negocio de un modelo consolidado en la economía lineal es algo más que un cambio tecnológico o de proceso, es un auténtico cambio cultural. Su implementación requiere un proceso sistemático y recurrente en varias fases que resumo en este artículo.

CLAVES PARA ABORDAR UNA ESTRATEGIA DE ECONOMIA CIRCULAR.
IMPLEMENTACION DE UN SGEC (Sistema de Gestión de Economía Circular).
En el post anterior (Claves para abordar una estrategia de Economía Circular: Fundamentos y Motivaciones) hacía referencia a dos conceptos clave: establecer un horizonte temporal de largo plazo y la transversalidad en la implementación dentro de la organización.
Sin estas dos ideas interiorizadas en la organización, es difícil alcanzar con éxito una estrategia de economía circular en la empresa. Podremos realizar algún cambio puntual, incluso reducir la huella de carbono a través del uso de fuentes de energía más eficientes pero eso, como he comentado en artículos anteriores, no es una estrategia circular.
Pasemos al plano práctico y una vez “convencidos” de que la empresa debe dar el paso para transformar su negocio lineal a uno circular hay que ordenar su puesta en marcha.
FASES DE IMPLANTACIÓN DE UN SISTEMA DE GESTIÓN DE ECONOMIA CIRCULAR (SGEC)
La implantación de un Sistema de Gestión de Economía Circular (SGEC) puede estructurarse en seis fases recurrentes y alineadas con los fundamentos de la Economía Circular (gráfico adjunto). Su desarrollo va a requerir que desde el máximo nivel directivo de la empresa se realice un profundo “examen de conciencia” para ir validando sobre los nuevos o “regenerados” principios todas las fases de la cadena de valor de su negocio y sus interconexiones con el entorno social y económico en el que se desenvuelve.

Repensar la forma en la que se genera valor en el negocio de una organización va más allá de una acción puntual, ya lo hemos dicho. Adoptar un modelo de economía circular no es sólo un cambio de procesos, o de tecnología. Si partimos de un negocio consolidado en un modelo lineal supone un auténtico cambio cultural porque afecta a los valores y a la razón de ser del negocio.
Primera fase. Revisar el Propósito, Misión y Visión de la empresa.
En esta fase es posible que se necesite dar un giro de 180 º en algunas compañías y quizás incluso crear una nueva marca para abandonar el modelo actual. Pensemos en el sector textil, las marcas consolidadas en el fast fashion basadas en proporcionar al cliente la mayor variedad de diseños por temporada, en el mínimo tiempo y con una intensa rotación de producto. Estas premisas tienen difícil encaje en un modelo circular. El cambio requeriría reformular el propósito de la compañía y toda la cadena de suministro (tipología de materias primas, abordar la proximidad en la fabricación, logística inversa, mercado de segunda mano…).
La revisión del porqué, el para qué y el cómo requiere un diagnóstico contrastado no sólo con los socios y accionistas sino con todos los principales grupos de interés de la empresa.
Segunda fase. Definir el marco de Sistema de Gestión EC en la empresa.
Definir un marco en el sistema de gestión de Economía Circular conlleva establecer una metodología dentro de la organización que facilite de forma recurrente la regeneración del proceso de análisis, evaluación y desarrollo de nuevas ideas encaminadas a mejorar la circularidad de los materiales y procesos. Esto pasa por definir dentro de la empresa un equipo responsable de la transformación hacia la circularidad liderado por el CEO y que asegure la transversalidad, continuidad y consistencia del sistema de gestión. Este equipo partiendo de los factores motivantes externos e internos se encargará de dirigir el análisis de impacto en la cadena de valor, evaluar la viabilidad técnica y económica de las soluciones propuestas, realizar la comunicación interna y externa de los avances y realizar un seguimiento del impacto de los cambios realizados en las vertientes social, ambiental y económica.
Tercera Fase. Análisis de impacto en la cadena de valor.
A través de la pirámide de valor (centro del gráfico), la empresa puede representar cómo se aporta o se pierde valor en cada etapa. En un modelo lineal las fases de la cadena en la etapa de pre-uso (diseño, fabricación, ensamblaje, distribución) van realizando aportaciones al valor del producto o servicio final. Este valor se maximiza al llegar a la etapa de uso y a partir de ahí empieza la concatenación de pérdidas de valor hasta llegar al residuo final. Esto no ocurre en la pirámide de valor de un modelo circular ya que en todas las etapas de la cadena se ha reflexionado sobre alternativas y opciones que aporten valor no sólo durante el pre-uso sino también durante el uso y fases posteriores. Utilizando herramientas como el Ecodiseño o el Análisis de Ciclo de Vida del producto y con la colaboración transversal de toda la organización se pueden visualizar nuevos escenarios y alternativas de diseño, producción y materiales que maximicen la circularidad del negocio.
Cuarta Fase. Análisis, evaluación y priorización de ideas de mejora.
El análisis realizado en la fase anterior derivará en un conjunto de actuaciones que pueden suponer importantes cambios de procesos productivos, materias primas, medios logísticos, incluso nuevas alianzas y colaboraciones fuera del sistema actual. Para evaluar y priorizar las ideas es necesario realizar un análisis de sensibilidad de impacto ambiental (cuantificando en cada fase el uso e intensidad de los recursos materiales y energía utilizados así como las emisiones producidas), social (impacto en los factores clave de relación definidos con grupos de interés) y económico (inversión vs. Ahorro de costes vs. Impacto en ingresos/ROI).
Quinta Fase: Establecer planes de Acción a corto, medio y largo plazo
Tras la valoración de la viabilidad técnica y financiera de las soluciones e innovaciones propuestas en la revisión de la cadena de valor deberá consensuarse el marco temporal para implantar y realizar el seguimiento de avance e impacto de los cambios propuestos. Estos planes de acción se integrarán en el SGEC de forma recurrente como pilar básico dentro de la estrategia de la empresa.
Sexta Fase. Plan de Comunicación Externo e Interno a Grupos de Interés.
Se trata de un aspecto clave para fomentar la participación de proveedores, recicladores, gestores de residuos, consumidores, usuarios, empleados, organismos verificadores, reguladores y socios/accionistas. El plan de comunicación debe poner en relieve el nuevo propósito de la empresa, su estrategia a corto, medio y largo plazo con los objetivos a alcanzar y la medición del desempeño (Auditorías, certificaciones, normas ISO). Pero además debe actuar como palanca formativa hacia el consumidor a través de la adecuada información adaptada al público objetivo (ecoetiquetas, documentación ambiental, infografías, manuales de uso, publicidad, campañas de marketing).
En definitiva, establecer un modelo de economía circular requiere asumir que la forma de hacer las cosas en la organización también va a cambiar y no sólo en lo que a los procesos de producción se refiere. Para el CEO y equipo directivo supone el reto de salir de “la zona de confort de la economía lineal” y aventurarse e innovar hacia nuevos conceptos de producción y uso. Sin duda esto derivará hacia nuevas formas de vinculación y fidelización con sus clientes y con la sociedad en general.
En los siguientes post trataré con mayor detalle los aspectos esenciales de cada una de las fases.



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