La empresa que verdaderamente quiera integrar una estrategia circular en su negocio debería plantearse utilizar el Análisis del Ciclo de Vida del producto (ACV) para sus procesos de mejora, innovación y transformación sostenible. Conseguir además trasladar de forma útil sus conclusiones hacia el cliente contribuye a fomentar un consumo más responsable y acreditar a la empresa como “cumplidora” de sus promesas de sostenibilidad y circularidad.

CLAVES PARA ABORDAR UNA ESTRATEGIA DE ECONOMIA CIRCULAR EN LA EMPRESA.
Fase 3. Análisis de Impacto en la cadena de valor. “Profundizar en las fases del ciclo de vida de producto (ACV).”
En las fases anteriores se abordó el reto de trabajar en la reformulación del propósito, misión y visión de la empresa, determinando los FACTORES MOTIVANTES claves para la organización y sus grupos de interés priorizados por su importancia a través de la matriz de materialidad (fase 1) y contamos con un equipo y una metodología para iniciar la implantación del cambio (fase 2). Con todo esto la siguiente clave es realizar un análisis detallado de cada una de las etapas de la cadena de valor del sistema de producto, servicio, unidad de negocio u organización (dependiendo del ámbito de aplicación que hayamos definido como prioritario).
La herramienta por excelencia que permite realizar un análisis sistemático y exhaustivo de los principales parámetros que afectan a cada fase de la cadena de valor es el Análisis del Ciclo de Vida del Producto (ACV). El ACV permite obtener una visión global e integrada tanto de la cantidad de recursos (inputs) utilizados en cada una de las fases como de los impactos ambientales generados por sus outputs o salidas (aspectos ambientales de producto) en términos de huella de carbono, emisión GEI, agua consumida, efectos sobre la salud, efectos sobre el ecosistema entre otros. La valoración de los resultados obtenidos facilita la toma de decisiones para introducir mejoras en el producto, procesos, materiales, distribución, embalaje, comunicación (etiquetado) en base a criterios ambientales, económicos y sociales. Al ser una herramienta que considera la interrelación entre fases y sistemas permite realizar análisis de sensibilidad y de impacto al modificar alguna de las variables interdependientes del proceso, comparar proyectos o propuestas o comparar con productos de competidores.
Existen herramientas más sencillas que facilitan una primera aproximación a los aspectos más importantes a analizar, como los Ecodesign checklist (lista de preguntas sobre el ciclo de vida del producto específicos de cada sector o actividad) o la matriz MET (método que valora las entradas y salidas en cada etapa del ciclo de vida en función de la cantidad utilizada de materiales (M), energía (E) y emisiones tóxicas (T)). La empresa que verdaderamente quiera integrar una estrategia circular en su negocio debería plantearse utilizar el ACV para sus procesos de mejora, innovación y transformación sostenible.
Para aplicar el ACV en el modelo de negocio, línea de producción o producto de una empresa es relevante tener perfectamente diseñado el sistema en el que se integra la cadena de valor y sus conexiones externas e internas tanto desde el punto de vista de los inputs (entradas) como de los outputs (salidas) en toda y cada una de sus fases. Para ello es relevante el diseño de un inventario de entradas y salidas detallado, concreto y medido .
La utilización del ACV nos proporcionará una información detallada de los efectos ambientales y sociales generados a lo largo de la vida del producto desde las fuentes de recursos primarios (desde su “cuna”), hasta el consumo y disposición final (hasta su “tumba”). Ello permite identificar los impactos sobre los diferentes compartimentos más allá de los límites de una planta productiva o centro de elaboración de un producto o servicio.
Hay procesos en los que los impactos inducidos pueden, en muchos casos, ser de mayor relevancia que aquellos ocasionados directamente por el proceso de manufactura del producto. Por ejemplo, la sobre-explotación y una gestión inadecuada del recurso forestal pueden degradar significativamente la calidad del suelo y afectar la capacidad de renovación del recursos y la calidad de las aguas superficiales. Otro ejemplo de impacto relevante fuera de la cadena de valor es, volviendo al caso de la fabricación de los jeans que tratábamos en el post anterior, la fase de acabado de desgaste que llevan los pantalones. Tradicionalmente se usa un spray que lanza arena lo que puede provocar silicosis en los trabajadores de las fábricas. Estos dos ejemplos nos trasladan efectos en la biosfera y en la salud humana que se puede calibrar y ponderar utilizando el ACV en el análisis de la cadena de valor.
El análisis del ciclo de vida fue originalmente desarrollado en la década del 70 a raíz de la crisis energética. Inicialmente, se limitó a simples balances de materia y energía a lo largo del proceso de generación y consumo energético, con vistas a identificar oportunidades de ahorro de energía a través de la cadena de producción y consumo. Dada la estrecha relación existente entre el consumo energético, el consumo de recursos materiales y las emisiones de residuos, no fue difícil evolucionar hacia el ACV tal como se le conoce en la actualidad.
Sin entrar en detalle sobre las técnicas, metodología y la tecnología base para su implementación se resume en este gráfico su funcionamiento.

Las ventajas de utilizar el ACV son evidentes:
- El ACV es el soporte técnico del Ecodiseño, las Ecoetiquetas, las Declaraciones Ambientales de Producto, el análisis de Huella de Carbono, la Huella de Agua, la Huella Ecológica, la Compra Verde…
- Es una metodología general que puede aplicarse parcialmente considerando determinadas emisiones (Gases Efecto Invernadero (GEI)), consumo de agua, consumo de recursos, costes sociales (Análisis del Ciclo de vida social), costes para la salud humana.
- Está regulado por las normas internacionales ISO (14040,14044,14047,14048,14049).
- Su utilización ayuda a evitar que al resolver un problema ambiental en una fase de un proceso se genere un efecto indeseado negativo en otra parte que incluso puede ser más grave que el evitado.
- Es una herramienta que favorece la información de las mejoras introducidas en los procesos para poder explicar a grupos de interés los cambios y mejoras realizados hacia la transformación a la circularidad.
REQUISITOS PARA ABORDAR UN ANALISIS DE CICLO DE VIDA EN LA EMPRESA
- Tener claro el objetivo y finalidad del estudio para concretar de forma correcta el alcance y límites del sistema que se va a estudiar así como los impactos sobre los que se quiere actuar de forma prioritaria (no perder de vista los FACTORES MOTIVANTES de la estrategia de circularidad).
- Disponer de una base de información extensa y bien documentada de los diferentes inputs y outputs que entran en el sistema en cada fase del ciclo de vida. Entradas de materiales y energía, salidas emitidas al aire, agua y suelo (residuos) y también los productos y subproductos que se van generando en cada una de las fases. La cantidad y fiabilidad de la información de inventario recogida en cada uno de los procesos del ciclo es clave para obtener resultados coherentes.
- Contar con el asesoramiento de un experto en la herramienta de gestión para utilizar la metodología de ACV más adecuada a los fines y objetivos del estudio.
- Validar los resultados y la información obtenida en las diferentes fases del estudio con expertos internos y externos (revisión crítica) que validen el proceso realizado según la normativa ISO.
CONCLUSION.
El ACV es la herramienta clave para el diseño sostenible y, como tal, una pieza estratégica en el diagnóstico para la integración de las estrategias de economía circular en cualquier empresa. Saber cómo canalizar sus conclusiones hacia el cliente puede aportar luz hacia un consumo más responsable y acreditar a la empresa como “cumplidora” de sus promesas de sostenibilidad y circularidad.

